Autismo
Es un
síndrome caracterizado por la carencia de habilidades para el intercambio
afectivo, falta de relaciones sociales, aislamiento de la persona, reiteración
de rituales compulsivos y una resistencia manifiesta al cambio. La respuesta a
los estímulos visuales y auditivos es diferente y presentan cierta dificultad
en la comprensión de gestos y en el uso social del lenguaje.
Ninguna persona con autismo es igual a otra con autismo, cada caso es distinto y debe ser tratado de manera específica.
El
lenguaje, si es que existe, sufre profundos desajustes, aun cuando el niño se
encuentra consciente del medio que lo rodea, hasta tal punto que sí se
interfiere con su actividad lúdica ritual, o si los objetos conocidos en su
entorno son cambiados de lugar, él se puede molestar y hacer rabietas.
Esta condición inicia habitualmente en la infancia pero se hace evidente durante los
tres primeros años de vida.
En la primera infancia
se puede observar a un bebé pasivo, que está callado la mayor parte del tiempo,
exigiendo nada o poco de sus padres o también un bebé agitado que llora
bastante, a veces sin parar durante el tiempo que permanece despierto. Suelen
rechazar el contacto físico arqueando la espalda cuando lo van a cargar,
alejándose de la persona que lo atiende. Asimismo comienzan a mecerse y/o
golpear la cabeza en la cuna, aunque este no siempre es el caso.
Durante la primera
infancia los niños autistas van quedándose rezagados del grupo de niños de su
misma edad, respecto de la comunicación, habilidades sociales y cognición.
Además comienzan a aparecer conductas disfuncionales, como las conductas auto
estimulantes, autolesionarse, problemas para comer, dormir, insensibilidad al
dolor, hiperactividad, mínimo o ausente contacto ocular y trastorno de
atención.
Una de las
características más comunes del niño autista es la insistencia en la
uniformidad. Muchos niños autistas insisten
exageradamente en el cumplimiento de rutinas, si se cambia una, aunque sea un
poco de lo habitual o de la situación de los objetos, el niño puede molestarse y hacer berrinche. Una causa posible de esta insistencia ante la uniformidad puede ser
la incapacidad de comprender y hacer frente a nuevas situaciones.
En cuanto a su
cognición, los niños autistas tienen un lapso de concentración limitado o
enfocado, a esta acción se le ha dado el término de “sobre selectividad de
estímulo”. Su concentración se enfoca en un solo aspecto de los objetos, aspecto que no necesariamente
es el más relevante de las características del objeto, lo cual puede ser
limitante al no prestar atención a los aspectos pertinentes del objeto, limita
su capacidad para aprender acerca de los objetos y de las personas de su propio
ambiente.
Sin embargo, es
frecuente ver que tienen destrezas especiales para la música, el arte y las
matemáticas, presentan buena memoria, adecuada habilidad motora fina y no olvidan
lo que aprenden.
Para los padres y cuidadores de los niños con autismo es muy complicada la situación, no la agraves más juzgándolos o dando tu opinión. Debemos tener absoluto respeto, y ofrecer nuestro apoyo considerando lo que ellos requieran y bajo las reglas que les son necesarias. Nunca podremos saber las batallas que libran cada día, por lo que es indispensable que tengan una red de apoyo, a la que puedan acudir en caso necesario. Tu ayuda puede ser incluso la de ser un buen escucha, hablar con alguien ayuda a quitar la tensión.
A manera de conclusión, las personas con autismo y sus familias requieren tu respeto y empatía.
Características de las personas con Autismo: (recordando que cada caso es único y puede o no tener las siguientes características):
q
Se
les dificulta emplear un lenguaje elaborado, siendo este (cuando lo hay) de
frases repetidas (ecolalia), confundiendo los pronombres. O bien solo produce
vocalizaciones.
q
Socializar,
en este aspecto existe falta de interacción, no responde cuando se le
cuestiona.
q
El
contacto visual es inexistente.
q Su
actividad motriz es dispersa, puede presentarse movimiento de manos
incontrolado (aleteo), imita movimientos de manera repetitiva.
q
Rechazo
a tocar ciertas texturas.
q
Fuerte
rechazo a ciertos sonidos.
q
Rechazo
a ser tocados.
q
Rechazo
a ciertas comidas.
q
Ausencia
de interés por las personas y los juguetes.
Puedes contribuir a la inclusión de las personas con
autismo cuando:
ü Evitas juzgar a
sus cuidadores y con respeto pregunta si puedes apoyarlos.
ü Participa de las
rutinas que tiene señaladas, le causa inseguridad romper las rutinas o que
estás no sean claras.
ü El respeto es
básico, no invadas sus espacios vitales.
ü No intervengas si
está en una crisis (berrinche).
ü Las indicaciones
deben ser cortas, claras y precisas; y sólo una a la vez.
ü En todos los
casos, se debe evitar considerar a las personas con discapacidad como:
angelitos, especiales o enfermitos. Las personas con discapacidad tienen una
condición de vida distinta, que debe ser abordada con todo respeto.
