Desarrollo Infantil (Segunda parte)
III.-DESARROLLO
CONGNITIVO: PERCEPCIÓN Y APRENDIZAJE.
La
percepción es considerada por Piaget junto con la imitación, la imagen mental,
el juego, el lenguaje y el dibujo, como sistemas de representación infantil,
que tiene repercusiones sobre el aprendizaje y naturalmente sobre la enseñanza.
El ser
humano desde recién nacido tiene percepciones, es decir que las sensaciones,
que están en la base de la percepción permiten que algo llegue a nuestra mente
en forma significativa. Las percepciones
tienen la característica de que para darse requieren de la presencia de
estímulos. Los cuales son captados por nuestros sentidos, estas son
percepciones sobre objetos externos a nuestro cuerpo, y que percibimos por
medio de sus características físicas (textura, olor, sabor). También percibimos
los cambios que ocurren a nuestro alrededor, la velocidad de los objetos en
movimiento, la intensidad del sonido. Hay también imágenes kinestésicas que nos
informan sobre la situación o posición de nuestro cuerpo, si estamos parados o
sentados, etc. Percibimos el dolor o la incomodidad, el cansancio o el sueño.
Al percibir algo nuestra mente capta su forma, color, olor, sonido, y se
apropia de esta percepción, reduciéndola o imitándola interiormente. Esta
imitación internalizada da lugar a lo que se conoce como imágenes mentales, que
son los registros internos que vamos almacenando.
Al
desarrollarse la imaginación y la capacidad para retener imágenes, en la
memoria, el aprendizaje se vuelve más acumulativo, y menos dependiente de la
percepción (etapa preoperacional según Piaget). Esto hace posible una mayor
capacidad para resolver problemas. En esta etapa los niños comienzan a pensar
en tareas secuenciales, como la construcción con bloques o la copia de letras.
También pueden pensar de manera lógica, relacionando las actividades que
practica con su experiencia previa. Mientras que los niños menores de 3 años
basan el aprendizaje en la percepción de los sentidos.
Además
el niño preoperacional es egocéntrico e inestable. No considera las
perspectivas de otras personas, solo la suya. Por lo que se disposición para a
jugar o trabajar en equipo es limitada, no comprende las reglas sociales, ni
las nociones de justicia, ni distingue las mentiras de los errores o la
agresión de los accidentes.
Se
confunde con facilidad en los problemas de conservación.
La
capacidad de pensar en objetos o personas ausentes, marca el inicio de esta
etapa.
Demuestra mayor habilidad para emplear símbolos –gestos, palabras,
números e imágenes- con los que representa su entorno.
Puede
usar palabras para comunicarse, números para contar objetos, y participar en
juegos de fingimiento (jugar a ser alguien como papá, mamá o el bombero).
En este
estadio surgen pues en el niño, el pensamiento de representación y el juego
simbólico. El pensamiento representacional permite al niño la adquisición de
lenguaje. Piaget considera que el pensamiento antecede al lenguaje.
Existe
en esta etapa una representación del mundo a través del dibujo o pintura. Lo
que ha sido calificado como “lenguaje silencioso”. Entre los 2 y 3 años
comentan respecto a sus producciones “que solo están dibujando”. Mientras que
de los 3 a los 4 años comienzan a combinar trazos para dibujar cuadrados,
cruces, círculos y otras figuras geométricas. Inician la etapa representacional
del dibujo con detalles, incluso con algunas palabras como su nombre o letras
aisladas.
Adquieren también el concepto numérico, comenzando a entender las
relaciones seriales y jerárquicas.
Según
Gelman y Gallistel (1978) Los niños de 4 años logran entender los siguientes: principios básicos del conteo.
1.-Pueden contar cualquier arreglo de elementos
2.-Cada elemento deberá contarse una y solo una
vez
3.-Los números se asignan en el mismo orden
4.-Es irrelevante el orden en que se cuenten
los objetos
5.-El último número pronunciado es el de los
elementos que contiene el conjunto
Los
niños preoperacionales se caracterizan por su curiosidad y espíritu
inquisitivo. Son intuitivos sobre los fenómenos naturales. Surge el animismo
(todo tiene vida).
Tienden
en esta etapa a la imitación ya sea, a la imitación actual o a la imitación
diferida. La imitación actual se realiza con el modelo presente. Ejemplo:
imitar un gesto o acción.
En la
imitación diferida se muestra la importancia de la imagen mental, ya que puede
imitar situaciones que haya visto o vivido con anterioridad (imitar por ejemplo
a la maestra dando clase, cuando juego con sus muñecos). Enfatizando esto en el
juego simbólico.
En la
etapa de 7 a 11 años, llamada por Piaget operacional concreta, el desarrollo
cognitivo se caracteriza por el cambio de los esquemas, especialmente, el
pensamiento lógico y las habilidades para la resolución de problemas.
Una
serie de operaciones concretas implica las habilidades de clasificación para
agrupar y reagrupar series de objetos. Las operaciones concretas son
reversibles. Pueden realizar estas operaciones de manera mental. Utilizan las
operaciones mentales y la lógica para reflexionar sobre los hechos y los
objetos de su ambiente. Lo que le permite abordar los problemas en forma más
sistemática. El pensamiento del niño operacional concreto muestra menor rigidez
y mayor flexibilidad. Por lo que el pensamiento parece menos centralizado y
egocéntrico. Ahora está en condiciones de hacer inferencias respecto a la
naturaleza de las transformaciones.
El niño
organiza e interpreta el mundo con 3 tipos de operaciones mentales o esquemas:
a)
Seriación: Capacidad para colocar objetos en una serie
que progresa de menos a más en longitud, peso o alguna otra propiedad común.
b)
Clasificación: Indispensable para la aparición de
operaciones concretas, con ella, introduce orden en el ambiente al agrupar
cosas y las ideas a partir de elementos
comunes. Clasificación matrical, clasifica a partir de dos o mas
atributos. Clasificación Jerárquica, se clasifica la información referente a
materias, como ciencias o historia.
c)
Conservación: Consiste en entender que un objeto
permanece igual a pesar de los cambios superficiales de su forma o de su
aspecto físico. Existen cinco aspectos en la conservación: numero, liquido,
masa, longitud y volumen.

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