lunes, 2 de febrero de 2015

Desarrollo Infantil (Segunda parte) 




III.-DESARROLLO CONGNITIVO: PERCEPCIÓN Y APRENDIZAJE.

   La percepción es considerada por Piaget junto con la imitación, la imagen mental, el juego, el lenguaje y el dibujo, como sistemas de representación infantil, que tiene repercusiones sobre el aprendizaje y naturalmente sobre la enseñanza. 

   El ser humano desde recién nacido tiene percepciones, es decir que las sensaciones, que están en la base de la percepción permiten que algo llegue a nuestra mente en forma significativa.  Las percepciones tienen la característica de que para darse requieren de la presencia de estímulos. Los cuales son captados por nuestros sentidos, estas son percepciones sobre objetos externos a nuestro cuerpo, y que percibimos por medio de sus características físicas (textura, olor, sabor). También percibimos los cambios que ocurren a nuestro alrededor, la velocidad de los objetos en movimiento, la intensidad del sonido. Hay también imágenes kinestésicas que nos informan sobre la situación o posición de nuestro cuerpo, si estamos parados o sentados, etc. Percibimos el dolor o la incomodidad, el cansancio o el sueño. Al percibir algo nuestra mente capta su forma, color, olor, sonido, y se apropia de esta percepción, reduciéndola o imitándola interiormente. Esta imitación internalizada da lugar a lo que se conoce como imágenes mentales, que son los registros internos que vamos almacenando.

  Al desarrollarse la imaginación y la capacidad para retener imágenes, en la memoria, el aprendizaje se vuelve más acumulativo, y menos dependiente de la percepción (etapa preoperacional según Piaget). Esto hace posible una mayor capacidad para resolver problemas. En esta etapa los niños comienzan a pensar en tareas secuenciales, como la construcción con bloques o la copia de letras. También pueden pensar de manera lógica, relacionando las actividades que practica con su experiencia previa. Mientras que los niños menores de 3 años basan el aprendizaje en la percepción de los sentidos.

  Además el niño preoperacional es egocéntrico e inestable. No considera las perspectivas de otras personas, solo la suya. Por lo que se disposición para a jugar o trabajar en equipo es limitada, no comprende las reglas sociales, ni las nociones de justicia, ni distingue las mentiras de los errores o la agresión de los accidentes.

  Se confunde con facilidad en los problemas de conservación.

   La capacidad de pensar en objetos o personas ausentes, marca el inicio de esta etapa.
  Demuestra mayor habilidad para emplear símbolos –gestos, palabras, números e imágenes- con los que representa su entorno.

   Puede usar palabras para comunicarse, números para contar objetos, y participar en juegos de fingimiento (jugar a ser alguien como papá, mamá o el bombero).

  En este estadio surgen pues en el niño, el pensamiento de representación y el juego simbólico. El pensamiento representacional permite al niño la adquisición de lenguaje. Piaget considera que el pensamiento antecede al lenguaje.

  Existe en esta etapa una representación del mundo a través del dibujo o pintura. Lo que ha sido calificado como “lenguaje silencioso”. Entre los 2 y 3 años comentan respecto a sus producciones “que solo están dibujando”. Mientras que de los 3 a los 4 años comienzan a combinar trazos para dibujar cuadrados, cruces, círculos y otras figuras geométricas. Inician la etapa representacional del dibujo con detalles, incluso con algunas palabras como su nombre o letras aisladas.

   Adquieren también el concepto numérico, comenzando a entender las relaciones seriales y jerárquicas.

   Según Gelman y Gallistel (1978) Los niños de 4 años logran entender los siguientes: principios básicos del conteo.

1.-Pueden contar cualquier arreglo de elementos
2.-Cada elemento deberá contarse una y solo una vez
3.-Los números se asignan en el mismo orden
4.-Es irrelevante el orden en que se cuenten los objetos
5.-El último número pronunciado es el de los elementos que contiene el conjunto

   Los niños preoperacionales se caracterizan por su curiosidad y espíritu inquisitivo. Son intuitivos sobre los fenómenos naturales. Surge el animismo (todo tiene vida).

   Tienden en esta etapa a la imitación ya sea, a la imitación actual o a la imitación diferida. La imitación actual se realiza con el modelo presente. Ejemplo: imitar un gesto o acción. 
En  la imitación diferida se muestra la importancia de la imagen mental, ya que puede imitar situaciones que haya visto o vivido con anterioridad (imitar por ejemplo a la maestra dando clase, cuando juego con sus muñecos). Enfatizando esto en el juego simbólico.

  En la etapa de 7 a 11 años, llamada por Piaget operacional concreta, el desarrollo cognitivo se caracteriza por el cambio de los esquemas, especialmente, el pensamiento lógico y las habilidades para la resolución de problemas.

   Una serie de operaciones concretas implica las habilidades de clasificación para agrupar y reagrupar series de objetos. Las operaciones concretas son reversibles. Pueden realizar estas operaciones de manera mental. Utilizan las operaciones mentales y la lógica para reflexionar sobre los hechos y los objetos de su ambiente. Lo que le permite abordar los problemas en forma más sistemática. El pensamiento del niño operacional concreto muestra menor rigidez y mayor flexibilidad. Por lo que el pensamiento parece menos centralizado y egocéntrico. Ahora está en condiciones de hacer inferencias respecto a la naturaleza de las transformaciones.

  El niño organiza e interpreta el mundo con 3 tipos de operaciones mentales o esquemas:

a) Seriación: Capacidad para colocar objetos en una serie que progresa de menos a más en longitud, peso o alguna otra propiedad común.

b) Clasificación: Indispensable para la aparición de operaciones concretas, con ella, introduce orden en el ambiente al agrupar cosas y las ideas a partir de elementos  comunes. Clasificación matrical, clasifica a partir de dos o mas atributos. Clasificación Jerárquica, se clasifica la información referente a materias, como ciencias o historia. 

c) Conservación: Consiste en entender que un objeto permanece igual a pesar de los cambios superficiales de su forma o de su aspecto físico. Existen cinco aspectos en la conservación: numero, liquido, masa, longitud y volumen.



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